No es extraño que la gente me pregunte qué es lo que hace que la alimentación low carb sea tan efectiva, y por qué funciona. La explicación es sencilla, y te aseguro que todo el que se inicia en esta manera de alimentarse empieza a ver sus beneficios al poco tiempo.

Todo empezó hace millones de años. El hombre (y la mujer) del Paleolítico y mesolítico era cazador y recolector nómada: se iba desplazando en busca de comida cuando escaseaba en su zona. Además, hacía ayunos prolongados, porque no siempre tenía alimento disponible, utilizando la grasa almacenada y activando los mecanismos de protección celular que ahora tenemos casi olvidados.  

La alimentación de los hombres y mujeres del Paleolítico se basaba en tres grandes grupos fundamentales de alimentos:

Carne: De la que obtenían aminoácidos esenciales, grasas, vitaminas y minerales.

Pescados y mariscos: Aminoácidos esenciales, omega 3 y grasas saturadas y monoinsaturadas.

Plantas, frutos y semillas: Fuente de fibra, vitaminas y minerales.

Esta dieta, que el ser humano ha mantenido durante dos millones y medio de años, nos permitía tener un índice glucémico estable, sin tener la glucosa elevada y sufrir la montaña rusa del azúcar… hasta que en el Neolítico apareció la agricultura. El descubrimiento de la agricultura estabiliza al hombre, que ya no tiene que vagar de un lado a otro en busca de comida, nos hace sedentarios e introduce los carbohidratos en nuestra dieta.

 En la era actual, pasamos de comer varias veces al mes a comer varias veces al día, desterramos los ayunos e introducimos los azúcares y almidones: es la Era de los Carbohidratos. Y aunque para la humanidad ha supuesto un gran cambio (aumentar los niveles de población, hacer evolucionar al hombre con inventos, arte y cultura), a nivel metabólico ha sido un cambio al que todavía no nos hemos adaptado.

Racionalizar nuestra dieta, moderando el consumo de carbohidratos, que han pasado de ser ocasionales a básicos en la alimentación de muchas personas, se hace necesario. Volver a los orígenes, a los alimentos más puros y sencillos, menos elaborados. Más saludables.

Estoy segura de que si comienzas a introducir la alimentación low carb conmigo los resultados te van a sorprender, y no únicamente por el peso perdido. Es un estilo de alimentación terapéutica y antiinflamatoria: con ella los niveles de glucosa en sangre se estabilizan, los niveles de insulina descienden y aumenta la sensación de saciedad. No sentirás tanto deseo de dulces o alimentos ricos en harinas, te ayudará a dormir mejor y a tener más energía. Y te notarás menos hinchado, con mejores digestiones y más lúcido y concentrado. Escríbeme, y te cuento cómo puedo ayudarte a incorporar la alimentación low carb en tu día a día.