Horchata de chufa casera

Como buena valenciana, y estando en mi «terreta», no podía pasar el verano sin horchata casera. Es muy sencillo prepararla y haciéndolo así, te ahorras la cantidad de azúcares que le añaden a las industriales, y te aseguras una mayor proporción de chufa, el ingrediente de la horchata del que voy a hablarte un poco.

Aunque te pueda sorprender, se trata de un tubérculo, muy nutritivo además, procedente originariamente de las cuencas del Nilo. Parece ser que nuestros antepasados paleolíticos basaban su alimentación principalmente en la chufa, así que si sigues una alimentación #paleo, ya sabes que este pequeño tubérculo no puede faltarte en la despensa. Se trata de un almidón resistente (contiene el doble de almidón que la patata), su índice glucémico es bajo y a su vez es una fuente excelente de ácidos grasos (muy similar al aceite de oliva). Puede tomarse en crudo, lo cual lo hace muy interesante culinariamente, y tiene un alto contenido en fibra, proteína y minerales como hierro, zinc, magnesio o calcio.

Aunque hay quien, al prepararla en casa, la «customiza» añadiendo canela, limón, etc., yo prefiero hacerla neutra y luego cada uno en casa, la personalizamos (o no) a nuestro gusto, y la endulzamos individualmente (con un poquito de panela, azúcar de coco, miel o xilitol… cada loco con su tema).

Ingredientes

– 350 gr de chufa entera (no es necesario remojo previo)
– 1,5 litros de agua

Paso a paso

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Paso 1
Escurre las chufas y tritúralas (cuanto más potente sea la batidora, mejor, sobre todo si no la remojas, claro) junto con la mitad del agua durante un minuto.

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Paso 2
Añade el resto del agua y vuelve a triturar otro minuto más (quizá necesites más si tu batidora no es muy potente).

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Paso 3
Deja reposar 15 minutos y pasado este tiempo, filtra en una bolsa para preparar leches vegetales.

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Paso 4
Aprieta bien la tela para exprimir bien todo el líquido y que la pulpa quede lo más seca posible.

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Paso 5
Consérvala en botellas de vidrio en la nevera. Aguanta 24-36h.